Deporte y videos xxx ¿pueden complementarse?

Todos los entendidos en el tema cuentan que, cuando uno practica un deporte, entre sesión y sesión, es bueno realizar otra actividad totalmente distinta, que no tenga que ver con el plano físico sino con el mental, tal como dibujar, ver cine, escuchar música… Esto es realmente importante para aquellos deportistas que se dedican a ello de forma profesional, y meditando sobre el tema, me gustaría saber si estos tipos (y tipas) tan cachas y con tan buena forma física, visitan webs como https://www.ciberporno.xxx/ para desconectar, ¿creéis que será así?

¿Podría ser visitas páginas webs dedicadas al porno la actividad perfecta para desconectar? Vamos a analizarlo un poco.

El porno se consume después, nunca antes de…

Dejemos esto claro, por si acaso algún entrenador nos lee y le da por recordarnos que el sexo, ni nada relacionado con él, está recomendado antes de una actividad deportiva. No lo olvidaremos, pero como digo, sería interesante ver si sería algo recomendable para después (“qué tontería”, pensará alguno, el sexo es recomendable en cualquier momento), o si no fuera posible, un sustituto como unos buenos videos de porno amateur xxx. Yo creo que la mente realmente lo agradecería: por suerte la pornografía no exige demasiado a la mente, y tras una intensa actividad física, no es que se le pueda exigir mucho al cuerpo tampoco. Sería una forma de mantenernos ocupados intelectualmente, mientras damos un descanso a nuestro físico, aunque oye, si alguno sigue rindiendo después de practicar deporte, ya sea porque éste no es de alta intensidad o porque la sesión no ha sido muy fuerte, pues nada, alegría para el cuerpo, jeje.

Tenía un amigo que practicaba baloncesto de manera semiprofesional, y que tenía dos pasiones además de eso: la cocina y los videos de porno latinas. Siempre decía que uno de sus sueños eróticos era ganar un campeonato de baloncesto, y después celebrarlo haciendo una cenita romántica con una buena hembra de la tierra… y después lo que surgiera. Bueno, que yo sepa nunca se le cumplió, aunque en su cabeza lo tenía muy bien montado; evidentemente, para él era la manera perfecta de desconectar después del deporte, aunque la premisa era, desde el principio, ganar esa competición.

Y por supuesto, mejor que todos sean videos gratis

Porque esa es otra,  y con no poca importancia. A menos que pertenezca a la elite de la elite, un deportista no es un tipo demasiado rico, a pesar de que seas profesional (por supuesto dejando fuera a deporte rey  y a sus astros, y a otros que ganan más por hacer publicidad que por su actividad deportiva); y claro, para descansar tu mente de los avatares de las competiciones, hay que echar mano de alguna afición barata. Por eso, el porno online sería algo ideal, porque ¿sabes de algo que haya en cantidades industriales en internet, y que además sea gratis?

Y eso que, en esta ocasión, no se puede decir que la cantidad sea a costa de la calidad, porque aunque al principio los contenidos no eran muy allá, poco a poco la cosa fue mejorando, y ahora la pornografía de pago no se diferencia en nada de la gratuita.  De hecho, es algo a agradecer, aunque no sé muy bien cómo las productoras de cine x se las apañan, pero bueno, tampoco es un tema que me preocupe demasiado; la cuestión es que, como dije al principio, ver videos porno es una actividad sana, barata, disponible para todos y que no exige nada más que una conexión a internet y tener los ojos bien abiertos. Si relaja la mente o no eso ya es cuestión de cada usuario, aunque bueno, si la excita, y con ella el cuerpo, también se accede a otras actividades bien entretenidas, ¿o no?

La tendencia del tenis hacia las maduras y las… ¿viejas?

Las modas van y viene, eso lo sabemos todos. Por ejemplo, desde hace unos años para acá, el mundo del porno online viene observando una extraña preferencia a ofrecer fotos o vídeos de viejas follando; esto por supuesto a demanda de los consumidores, no porque sea una preferencia personal de nadie. El porno es un negocio que se mueve por dinero como cualquier otro, y dar al usuario lo que quiere es su máxima prioridad.

En fin, que las señoras mayores, o por lo menos maduritas, son tendencia mundial, como se diría en las redes sociales, jeje. Y esto también afecta al mundo del tenis, aunque no te lo creas. Tenemos en mente que este deporte precisa de un buen fondo físico, de una gran preparación y de una potencia que sólo pueden poseer los cuerpos jóvenes, y no negaré que durante un tiempo esto fue así: antes de empezar el siglo XXI, el ranking mundial de tenistas femeninas estaba compuesto por mujeres que no pasaban de los 26 años, con lo cual se podía decir que una deportista de esta disciplina tenía una carrera profesional bastante corta. Sin embargo, en estos momentos, ocho de las diez mejores jugadoras del mundo tienen o superan esa edad, y no tienen intención de retirarse por el momento.

Las técnicas de entrenamiento del tenis actual tienen poco que ver con las de antes, y ése puede ser uno de los motivos de este fenómeno, sin duda. Ahora, cada tenista lleva tras de sí verdaderos expertos en cada una de las materias que pueden incidir en su rendimiento deportivo: alimentación, entrenamiento, fisioterapia… Todo se mide al milímetro, se compensa cada elemento en su conjunto con los demás, y lo que antes estaba asociado a la potencia física, que por supuesto se iba consumiendo con la edad sobre todo a nivel de competición, ahora puede obtenerse de varias maneras, y mejorar el rendimiento cambiando varios de esos parámetros.

La verdad es que el concepto de madurez femenina ha ido cambiando en todos los campos, y no sólo en el tenis, en el deporte en general o en el porno. Cuando antes una mujer llegaba a los treinta, ya empezaba a sentir los signos de la llegada de la madurez, y cuando alcanzaba los cuarenta, ya era oficialmente una mujer mayor; basta con ver cómo cambia el vocablo de una concepción amable a otra más despectiva al cambiar de década: de treinteañera a cuarentona. Pero ahora, distintos factores como la alimentación, los cosméticos y el ritmo de vida hacen que no sea así en absoluto.

De hecho, hay muchas mujeres en la treintena que cualquiera pensaría que no ha terminado de superar la decena anterior; y muchas cuarentonas (usaré la palabra aunque suene mal) que sólo ahora empiezan a mostrar algunos signos de esa madurez que se supone ya obstentan. En la década de los 50 es cuando en realidad se asientan los rasgos que hacen que las podamos llamar maduras, aunque para mí, hay muchas mujeres que a esa edad todavía no se merecen el adjetivo de viejas.  ¿Llamaríais así a Jamie Lee Curtis, Gloria Stefan, Andie McDowell o Christie Brinkley, que ya tiene más de 60? Por supuesto que no.

Y en fin, llamadme depravado, libidinoso o lo que queráis, pero cuando me acerco a mi club de tenis, y veo que hay torneos femeninos o simplemente algún partido amistoso entre amigas, no puede dejar de fijarme en esas jubiladas que juegan para divertirse, y no dejo de pensar en lo bien que les sientan las falditas, en el culo que tienen, y en cómo debe ser que te rodeen con esas piernas tan duritas y musculosas… Y el colmo del morbo, si después de ese partido se lo montarán juntas en plan lésbico, y si me apuras hasta puede ser que sean familia, y hagan una sesión incestuosa de sexo desenfrenado, jeje.

Cuando ir al tenis levanta el ánimo a cualquiera…

Puede que mucha gente piense que, en realidad, asistir a un partido de tenis es algo de lo más aburrido excepto para los que juegan, el arbitro y tres o cuatro personas que tengan algún interés personal en el asunto y que no tengan ninguna otra aspiración en la vida. Si alguno de vosotros pensáis así, os animo a que miréis el siguiente video:

Sí amigos, si en realidad una tarde estáis hartos de vegetar en el sofá, y no encontráis nada divertido que hacer, os recomiendo que busquéis en la tele un partido de tenis femenino, o mejor, os informéis si hay alguno en vivo cerca al que podáis asistir. Como os dije en el título, seguro que os levanta el ánimo… y también otras cosas, podéis confiar en mí.

No quiero que este post coja tintes machistas, porque realmente las mujeres que juegan al tenis son verdaderas máquinas deportivas. Aunque salvo excepciones sus cuerpos no resultan tan musculosos como el de sus compañeros masculinos, os puedo asegurar que gozan de gran potencia, y si a eso unimos la flexibilidad propia de su género, mucho mayor que en los hombres, estamos ante perfectas herramientas para hacer campeonas en este deporte. Pero qué queréis que os diga, uno es varón al fin y al cabo, y por mucho que me tire el lado deportivo, no puedo dejar de notar que todos estos detalles nos hacen estar ante verdaderos pibones, de cuerpos esculturales.

Para colmo, no sé por que, últimamente todas las tenistas son además unas mujeres preciosas; vamos, que si te gusta el tenis, te atrae más un partido que ver un desfile de Victoria’s Secret, o incluso una película de tintes eróticos. Madre mía, entre esas falditas, esos uniformes pegados que marcan cada curva de sus cuerpos perfectos, los movimientos lascivos y las posturas imposibles que a veces adoptan… uno empieza a imaginarse a estas chicas en otra situación más íntima, en donde sus movimientos y sus sonidos tienen otro significado, y la verdad, no sería la primera ni la última vez que yo saliera de un partido de tenis femenino con un buen calentón.

Y vosotros, ¿estáis de acuerdo con esto? ¿Encontráis a las jugadoras de tenis mujeres hermosas, sexys, y sois capaces de cerrar los ojos y evadiros para imaginar que, en vez de en una pista de juego, estáis en otra situación mucho más íntima y placentera? Lo mismo es que estoy un poco enfermo, que también puede ser, pero para mí, no hay mujeres más seductoras en el mundo.

La evolución en el mundo del tenis (o cómo hemos cambiado…)

Hoy en día se puede decir que el tenis se ha convertido en un deporte practicado en todo el mundo, al menos en el primero y en el segundo, porque en el Tercer Mundo tienen otras preocupaciones, como comprenderéis. Desde que se inventó en el siglo XVIII en Francia, pasando luego a toda Europa y extendiéndose por los demás continentes, hemos tenido la suerte de que, en esencia, ha cambiado poco, y tanto sus normas como forma de jugar siguen siendo las originales.

Al menos, en lo que se refiere a las medidas de la pista en la que se juega, de forma rectangular y delimitada por lineas, y dividida en dos por una red, no ha habido variaciones. Y como desde su invención, es un juego individual de a dos, que puede llegar a ser de cuatro separados en dos equipos. Al principio, se jugaba con las manos en vez de con raqueta, pero tras la invención de ésta, se sumó a su equipo para convertirse en uno de sus elementos más representativos.

Y ese mismo equipo (la raqueta, las pelotas y las zapatillas) es el que, aunque manteniendo sus elementos originales, es el que se ha llevado la mayor evolución. El diseño, los materiales,  y la evolución propia de las tecnologías para crearlos son los que han marcado las diferencias; y así, las raquetas se han hecho más resistentes y más pesadas, las pelotas han cambiado ligeramente su forma y su peso, y las zapatillas se han perfeccionado para proporcionar mayor comodidad y resistencia a cualquier superficie en la que se juegue al tenis.

Mención aparte merece el vestuario, que a pesar de ser lo que más ha cambiado a través del tiempo, no es una parte del equipamiento; es decir, cualquier ropa cómoda y fresca sirve para practicar tenis, por mucho que las modas y los que viven de ella nos hagan ver que se necesita algo especial para hacerlo. En un principio se eligió ropa de algodón de color blanco, por la comodidad y versatibilidad del tejido, y porque ese color reflejaba el sol y daba más frescura a la hora de realizar un esfuerzo; ahora, los tejidos de última generación absorben el sudor y tienen máxima flexibilidad, así que ha dejado de ser un problema. De cualquier forma, los colores y diseños llamativos de las nuevas equipaciones de tenis tienen más valor visual que deportivo, usados para llamar la atención del público más que para proporcionar alguna ventaja a la hora de practicar el deporte.

Así, no hay que comerse más el coco: ropa cómoda, una hora adecuada para realizar actividades deportivas, unas buenas zapatillas y un conjunto de raqueta y pelota medianamente aceptables, y ya tenemos todo lo necesario para darle un poco a la red.

Y dicen que el tenis sólo es para pijos…

No sentó demasiado bien en casa cuando, con sólo cuatro años, se me ocurrió decir que yo quería ser tenista. Lo primero, porque no entendían de dónde me venía esa afición, si nadie en mi familia había visto nunca una raqueta ni de lejos, y además, siendo de clase obrera y tirando a pobre, lo único que se practicaba en casa era el fútbol  y de vez en cuando el boxeo, como comprenderéis en un hogar con cuatro hermanos varones;  y después, porque yo de siempre he tenido dos manos y dos pies izquierdos, y a esa edad ya se me veía venir, con lo que no entendían que pudiera dedicarme a ningún deporte en plan serio.

La verdad, sigo siendo un paquete en lo que se refiere a los deportes, y mi poco sincronización ha hecho que, aunque seguí tercamente pidiendo clases de tenis, e incluso conseguí que un verano me apuntaran a un campamento donde las impartían, no haya podido triunfar en esta disciplina. Bueno, en realidad triunfar es mucho decir, lo cierto es que nunca me hice ni siquiera un hueco, y tras años de frustraciones y berrinches cada vez más acusados, por fin me di por vencido y abandoné mi idea de ser un tenista profesional.

Pero bueno, tampoco me decidía a hundirme en la miseria. Me apunté a un club de tenis de aficionados, sólo para divertirme y no perderme las pocas alegrías que pudiera darme este deporte, y tengo que decir que fue todo un acierto. Hace ya más de diez años de esto, y en todo este tiempo me he sentido súper bien entre mis compañeros, jugando al tenis sólo por gusto, y es entonces cuando le he encontrado el verdadero placer de practicar este deporte, sólo como una satisfacción personal. La verdad es que me siento realizado, y poco me importa ser a veces un paquete, porque a nadie le importa, y poco pierdo o gano con eso, sólo un poco de orgullo y otro poco de humillación, jeje.

Por eso, recomiendo encarecidamente a todo aquél que quiera practicar un deporte, sea el que sea, que lo intente, pero que lo haga por divertirse y se olvide de competiciones y retos absurdos. Un poco de competitividad está bien, pero si después de intentar ganar no lo has conseguido, pero no te sientes al menos orgulloso de haberlo intentado y bien contigo mismo, es que no lo estás disfrutando realmente.