Tenis y maternidad, el objetivo de este verano

El verano no es el mejor momento para programar ninguna nueva actividad, pues todos los socios del club tienen idas y venidas gracias a la época de vacaciones y a los cambios de actividades y horarios. Si ya es difícil conciliar el resto del año la vida laboral y la familiar, imagínate en verano, cuando unos integrantes de la familia están  ociosos y otros trabajando incluso con algunas modificaciones en sus condiciones, la verdad es que es bastante complicado.

Por eso, es normal que en nuestro club de tenis se hagan modificaciones también. Asumimos que hay que realizar cursos para los más pequeños de la casa, en horas a las que los padres no estén muy fastidiados, y que los haga entretenerse a la vez que hacen deporte y se actúa un poco como “niñeras” con ellos. Por contra, también tenemos asumido que son muchos los adultos que dejan sus clases y sus horas de entrenamiento durante esta época, por aquello de tener que cuidar a los hijos, o por el deseo de pasar más tiempo con ellos ahora que no tienen clases. Y sobre todo, eso se nota en las mujeres, sobre todo maduritas y preferentemente si son madres.

Nos gusta pensar que el deporte es un arte universal que no entiende de sexos ni edades, una cosa parecida a lo que pasa en el porno por ejemplo. Antes triunfaban las rubias jovencitas con buenas tetas, pero sin embargo, de un tiempo a esta parte, no hay más que pasarse por un par de webs xxx para comprobar que el porno amateur con maduras rompe esquemas y tiene miles e incluso millones de visitas. Va a resultar que, al final, el cine para adultos y la pornografía en general es el único ámbito en el este mundo donde realmente reina la igualdad, por mucho que se diga que es algo muy machista, un producto de hombres justamente para hombres, jeje… Bueno, aquí hay un poco de broma, pero vamos, que viene a ser así, los tiempos cambian, los gustos también, y parece que las mujeres mayores tienen muchísimas más salidas que unos años atrás; claro, si es que quieren tomarlas, por supuesto.

Bueno, pero eso es en el porno, en el deporte puede que no sea tan así; y decididamente, en un club de tenis amateur como el nuestro, no es así en absoluto. Cada año vemos como las mujeres que son madres dejan inmediatamente de venir a sus entrenamientos en cuanto sus hijos están en casa gracias a las vacaciones de verano, ya sean trabajadoras o amas de casa; entenderás que el porcentaje es mucho más grande que el de hombres. Y en estos términos, pues se me ocurrió la idea de organizar clases y horas de juego libres tanto de forma simultánea para hijos y padres, buscando que todas estas señoras que no podían acudir a jugar al tenis, ahora pudieran hacerlo acompañadas de sus hijos, o simplemente dejarlos hacer a ellos mientras ellas mismas se ejercitaban. Lo presenté a la dirección del club, y a principios de este mes se puso en marcha la propuesta.

 

 

Y dicen que el tenis sólo es para pijos…

No sentó demasiado bien en casa cuando, con sólo cuatro años, se me ocurrió decir que yo quería ser tenista. Lo primero, porque no entendían de dónde me venía esa afición, si nadie en mi familia había visto nunca una raqueta ni de lejos, y además, siendo de clase obrera y tirando a pobre, lo único que se practicaba en casa era el fútbol  y de vez en cuando el boxeo, como comprenderéis en un hogar con cuatro hermanos varones;  y después, porque yo de siempre he tenido dos manos y dos pies izquierdos, y a esa edad ya se me veía venir, con lo que no entendían que pudiera dedicarme a ningún deporte en plan serio.

La verdad, sigo siendo un paquete en lo que se refiere a los deportes, y mi poco sincronización ha hecho que, aunque seguí tercamente pidiendo clases de tenis, e incluso conseguí que un verano me apuntaran a un campamento donde las impartían, no haya podido triunfar en esta disciplina. Bueno, en realidad triunfar es mucho decir, lo cierto es que nunca me hice ni siquiera un hueco, y tras años de frustraciones y berrinches cada vez más acusados, por fin me di por vencido y abandoné mi idea de ser un tenista profesional.

Pero bueno, tampoco me decidía a hundirme en la miseria. Me apunté a un club de tenis de aficionados, sólo para divertirme y no perderme las pocas alegrías que pudiera darme este deporte, y tengo que decir que fue todo un acierto. Hace ya más de diez años de esto, y en todo este tiempo me he sentido súper bien entre mis compañeros, jugando al tenis sólo por gusto, y es entonces cuando le he encontrado el verdadero placer de practicar este deporte, sólo como una satisfacción personal. La verdad es que me siento realizado, y poco me importa ser a veces un paquete, porque a nadie le importa, y poco pierdo o gano con eso, sólo un poco de orgullo y otro poco de humillación, jeje.

Por eso, recomiendo encarecidamente a todo aquél que quiera practicar un deporte, sea el que sea, que lo intente, pero que lo haga por divertirse y se olvide de competiciones y retos absurdos. Un poco de competitividad está bien, pero si después de intentar ganar no lo has conseguido, pero no te sientes al menos orgulloso de haberlo intentado y bien contigo mismo, es que no lo estás disfrutando realmente.