La tendencia del tenis hacia las maduras y las… ¿viejas?

Las modas van y viene, eso lo sabemos todos. Por ejemplo, desde hace unos años para acá, el mundo del porno online viene observando una extraña preferencia a ofrecer fotos o vídeos de viejas follando; esto por supuesto a demanda de los consumidores, no porque sea una preferencia personal de nadie. El porno es un negocio que se mueve por dinero como cualquier otro, y dar al usuario lo que quiere es su máxima prioridad.

En fin, que las señoras mayores, o por lo menos maduritas, son tendencia mundial, como se diría en las redes sociales, jeje. Y esto también afecta al mundo del tenis, aunque no te lo creas. Tenemos en mente que este deporte precisa de un buen fondo físico, de una gran preparación y de una potencia que sólo pueden poseer los cuerpos jóvenes, y no negaré que durante un tiempo esto fue así: antes de empezar el siglo XXI, el ranking mundial de tenistas femeninas estaba compuesto por mujeres que no pasaban de los 26 años, con lo cual se podía decir que una deportista de esta disciplina tenía una carrera profesional bastante corta. Sin embargo, en estos momentos, ocho de las diez mejores jugadoras del mundo tienen o superan esa edad, y no tienen intención de retirarse por el momento.

Las técnicas de entrenamiento del tenis actual tienen poco que ver con las de antes, y ése puede ser uno de los motivos de este fenómeno, sin duda. Ahora, cada tenista lleva tras de sí verdaderos expertos en cada una de las materias que pueden incidir en su rendimiento deportivo: alimentación, entrenamiento, fisioterapia… Todo se mide al milímetro, se compensa cada elemento en su conjunto con los demás, y lo que antes estaba asociado a la potencia física, que por supuesto se iba consumiendo con la edad sobre todo a nivel de competición, ahora puede obtenerse de varias maneras, y mejorar el rendimiento cambiando varios de esos parámetros.

La verdad es que el concepto de madurez femenina ha ido cambiando en todos los campos, y no sólo en el tenis, en el deporte en general o en el porno. Cuando antes una mujer llegaba a los treinta, ya empezaba a sentir los signos de la llegada de la madurez, y cuando alcanzaba los cuarenta, ya era oficialmente una mujer mayor; basta con ver cómo cambia el vocablo de una concepción amable a otra más despectiva al cambiar de década: de treinteañera a cuarentona. Pero ahora, distintos factores como la alimentación, los cosméticos y el ritmo de vida hacen que no sea así en absoluto.

De hecho, hay muchas mujeres en la treintena que cualquiera pensaría que no ha terminado de superar la decena anterior; y muchas cuarentonas (usaré la palabra aunque suene mal) que sólo ahora empiezan a mostrar algunos signos de esa madurez que se supone ya obstentan. En la década de los 50 es cuando en realidad se asientan los rasgos que hacen que las podamos llamar maduras, aunque para mí, hay muchas mujeres que a esa edad todavía no se merecen el adjetivo de viejas.  ¿Llamaríais así a Jamie Lee Curtis, Gloria Stefan, Andie McDowell o Christie Brinkley, que ya tiene más de 60? Por supuesto que no.

Y en fin, llamadme depravado, libidinoso o lo que queráis, pero cuando me acerco a mi club de tenis, y veo que hay torneos femeninos o simplemente algún partido amistoso entre amigas, no puede dejar de fijarme en esas jubiladas que juegan para divertirse, y no dejo de pensar en lo bien que les sientan las falditas, en el culo que tienen, y en cómo debe ser que te rodeen con esas piernas tan duritas y musculosas… Y el colmo del morbo, si después de ese partido se lo montarán juntas en plan lésbico, y si me apuras hasta puede ser que sean familia, y hagan una sesión incestuosa de sexo desenfrenado, jeje.

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